Estos días se ha jugado en New York una de las partidas de
ajedrez mas extrañas que se recuerdan: Kasparov, campeón del mundo, contra Deep
Blue, una maquina de IBM. El resultado ha sido la victoria para Deep Blue, con
enfado del campeón humano. Resulta un poco extraño lo acontecido, realmente el
mejor jugador del mundo ha perdido ante un mediocre, incosciente del juego, ya
que la máquina solo calcula muchas jugadas en poco tiempo, la mayoría
irrelevantes para el ser humano, que se limita a calcular menos jugadas pero lo
suficientemente efectivas. La realidad es que el hombre es capaz de divertirse
y disfrutar de las jugadas, mientras que la máquina no tiene en ningún momento
conciencia de la victoria o la derrota, por tanto pese al enfado de Kasparov,
lo que es seguro es que se ha divertido aunque no haya conseguido ganar esta
vez.
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